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IPR, PSR y PSD3: ¿qué significan para los bancos y los proveedores de servicios de pago?

La única constante es el cambio. Por eso vemos cómo la UE moderniza y complementa continuamente las regulaciones existentes y lanza nuevas iniciativas. Los principales impulsores de la transformación de las transacciones de pago dentro de la UE son tres proyectos: el Reglamento sobre pagos inmediatos (IPR), el Reglamento de servicios de pago (PSR) y la 3.ª Directiva de servicios de pago (PSD3). El IPR convierte las transferencias de crédito SEPA en tiempo real en la norma, mientras que la PSD3 y el PSR, parte de una iniciativa más amplia, están destinados a lograr mejoras y estandarización. Todas estas regulaciones cambiarán fundamentalmente la forma en que se procesan los pagos y tendrán un impacto significativo para los bancos, los proveedores de servicios de pago (PSP) y los consumidores.

Tres regulaciones clave: IPR, PSD3 y PSR

Mientras que la PSD3 aún debe trasladarse a las legislaciones nacionales como directiva, el PSR se aplicará directamente como reglamento en todos los Estados miembros de la UE. El objetivo de esta división en dos partes es garantizar una implementación estandarizada dentro de la UE y limitar la variedad de interpretaciones. El PSR, que entró en vigor el 8 de abril de 2024, obliga a los PSP a ofrecer transferencias de crédito SEPA en tiempo real como estándar. Esto quiere decir que, en el futuro, las transferencias de dinero deberán procesarse en segundos, las 24 horas del día, los 365 días del año. Veamos en más detalle qué significa cada normativa para los bancos y los proveedores de pagos.

IPR: los pagos inmediatos son el nuevo estándar

El Reglamento sobre pagos inmediatos (IPR) es el único que lleva en vigor desde el 9 de abril de 2024. Obliga a los PSP a procesar pagos inmediatos de hasta 100.000 EUR en 10 segundos, sin que las tasas puedan ser superiores a las de las transferencias SEPA estándar. El reglamento se aplica en toda la UE, incluidos los países no pertenecientes a la Eurozona, y exige una verificación gratuita del beneficiario para mejorar la seguridad.

El IPR se está implementando de forma gradual con plazos claramente definidos. Desde el 9 de enero de 2025 todos los PSP bancarios de la UE deberán poder recibir pagos inmediatos. El 9 de octubre de 2025 este requisito se ampliará a los PSP bancarios de la Eurozona, que también deberán poder enviar pagos inmediatos. Para los PSP no bancarios, como las entidades de dinero electrónico, el período de transición es más largo: tienen hasta el 9 de abril de 2027 para implementar tanto la recepción como el envío de pagos inmediatos. Esta introducción escalonada permite a los distintos actores del sector de los pagos adaptar gradualmente sus sistemas y procesos y llevar a cabo los avances tecnológicos necesarios.

PSR: centrado en la protección del consumidor

El Reglamento de servicios de pago (PSR) introduce un marco jurídico estandarizado para los PSP en el Espacio Económico Europeo que reduce las incertidumbres y las diferencias nacionales en la legislación. Establece normas sobre transparencia y requisitos de información para los servicios de pago, definiendo derechos y obligaciones claros tanto para los proveedores como para los usuarios de estos servicios. Además, el PSR contiene disposiciones sobre Open Banking, como la armonización de los estándares API, cuyo objetivo es promover e impulsar aún más la innovación en el sector financiero.

PSD3: evolución de la Open Banking

La 3.ª Directiva de servicios de pago (PSD3) se basa en los cimientos de la PSD2 y tiene como objetivo armonizar y modernizar aún más las transacciones de pago en la UE. Está previsto que se publique y entre en vigor en el primer semestre de 2026. La PSD3 mejora la protección del consumidor, optimiza la Open Banking a través de nuevas API de referencia y amplía la responsabilidad de los PSP en caso de fraude.

Por tanto, representa un desarrollo significativo del concepto de Open Banking. Los proveedores externos tendrán mayor acceso a los datos de las cuentas bancarias y de pago. Se espera que esto fomente el desarrollo de servicios financieros innovadores, como resúmenes de gastos, herramientas de presupuestación y productos financieros personalizados. La nueva directiva también endurece las condiciones para las exenciones de los agentes comerciales. La PSD3 ha restringido significativamente el margen de maniobra de las plataformas y los marketplaces para declararse agentes comerciales y, de este modo, eludir los requisitos reglamentarios. Esto conducirá a una mayor regulación y, potencialmente, a cambios en los modelos de negocio de muchas plataformas digitales.

Otro aspecto clave de la PSD3 es la mejora del rendimiento de las API: ahora los PSP con cuentas deben garantizar un acceso sin restricciones a las API las 24 horas del día, independientemente de la presencia activa del usuario. Esto aumenta la facilidad de uso y ayuda a los proveedores externos a cumplir con los requisitos regulatorios.

Desafíos y oportunidades

¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades que surgen de la introducción de los pagos inmediatos y las regulaciones asociadas para los bancos, los PSP y las empresas? Empecemos por los desafíos.

En aras de la protección del consumidor, el IPR exige que los bancos y los PSP asuman la responsabilidad de los casos de suplantación de identidad. También obliga a bloquear los instrumentos de pago si se sospecha un uso indebido. Se requieren bastantes ajustes técnicos, como la introducción de la verificación del beneficiario (VoP), que a partir de octubre de 2025 se aplica a todos los pagos inmediatos y transferencias de crédito SEPA. Para ello, será necesario realizar unos ajustes considerables en los sistemas informáticos, con el fin de llevar a cabo comprobaciones de nombres en tres segundos e implementar soluciones flexibles para pagos individuales y masivos.

Entre los requisitos operativos exigidos por la DSP3 y el PSR destacan la provisión de soluciones de autenticación reforzada de clientes (SCA) sin barreras y el establecimiento de una comunicación en tiempo real con los proveedores de servicios externos. Además, las instituciones deben cumplir con crecientes obligaciones de información y transparencia, por ejemplo, en lo que respecta a la disponibilidad de interfaces dedicadas. La implementación de la VoP exigida por IPR en todos los canales de clientes, incluidas la banca telefónica y las sucursales, así como el desarrollo de soluciones personalizadas para clientes corporativos con pagos masivos, contribuyen a la complejidad. Todas estas innovaciones están obligando a los actores a reconsiderar sus modelos de negocio e invertir en tecnología, procesos y cumplimiento normativo. Al mismo tiempo, la mejora de la prevención del fraude permite fortalecer la confianza de los clientes y diferenciarse de la competencia.

Las nuevas regulaciones PSD3 y PSR también plantean numerosos desafíos para los bancos y los PSP, que tendrán que hacer ajustes tanto técnicos como organizativos. En lo que respecta a la seguridad, deben introducirse tecnologías de autenticación avanzadas y seguirse desarrollando mecanismos de seguridad como la SCA. Además, deben adoptarse y optimizarse medidas de detección y prevención del fraude, incluidas la VoP y la comprobación del nombre del IBAN.

  • Desde un punto de vista técnico, los bancos deben estandarizar sus sistemas API para proporcionar un mejor acceso a los proveedores externos y ofrecer paneles de control intuitivos para gestionar los derechos de acceso a los datos de los clientes. Al mismo tiempo, es necesario que haya un intercambio de datos en tiempo real entre los bancos y los proveedores externos en caso de cambios en la autorización de acceso. También se están incrementando los requisitos de información, como la disponibilidad de interfaces dedicadas y la prevención del fraude.
  • En el ámbito operativo, los PSP deben asegurarse de que sus sistemas cumplen los requisitos ampliados, por ejemplo, cotejando a diario los datos de los clientes con las listas de sanciones. Las normas de responsabilidad más estrictas, como la inversión de la carga de la prueba en el caso de transacciones ejecutadas incorrectamente, acrecientan la presión sobre los departamentos de cumplimiento normativo.
  • En el aspecto competitivo, la PSD3 conducirá a una mayor apertura del mercado para las empresas de fintech, lo que aumentará la presión competitiva sobre los bancos tradicionales. Al mismo tiempo, se está promoviendo la Open Banking mediante normas armonizadas, aunque esto requiere una inversión considerable en infraestructura de TI y ajustes en los procesos. El cumplimiento del requisito de paridad de precios para los pagos inmediatos y la implementación de las nuevas regulaciones, a más tardar en 2026, suponen una carga financiera adicional.

Oportunidades y potencial de las nuevas regulaciones

Por supuesto, donde hay desafíos, también se plantean oportunidades.

La introducción de los pagos inmediatos abre numerosas puertas. Las empresas se benefician de una recepción de pagos más rápida y de una mejor liquidez, lo que a su vez optimiza su gestión de efectivo. Al mismo tiempo, la disponibilidad inmediata de fondos y las transacciones más rápidas aumentan la satisfacción de los clientes. Además, el procesamiento en tiempo real propicia modelos de negocio innovadores y nuevas soluciones de pago. Tanto la automatización como el procesamiento en tiempo real aumentan la eficiencia operativa y reducen los costes. Los pagos inmediatos también ofrecen una alternativa atractiva al dinero en efectivo, lo que podría reducir su uso a largo plazo.

La PSD3 y el PSR abren un mundo de oportunidades para los bancos, los PSP y, por último, pero no menos importante, los consumidores. Al optimizar los servicios de Open Banking, se pueden desarrollar servicios financieros y soluciones de pago innovadores que aumentan los beneficios para los clientes y favorecen nuevos modelos de negocio. La mejor armonización del mercado de pagos de la UE iguala las condiciones para sus participantes y promueve la innovación. En particular, los bancos tienen la oportunidad de evolucionar desde meros proveedores de infraestructuras a diseñadores de ecosistemas financieros y, de este modo, ofrecer servicios con un valor añadido para los clientes.

Recomendaciones para bancos y proveedores de pagos

Las nuevas regulaciones sobre transacciones de pago europeas (IPR, PSD3 y PSR) exigen que los bancos y los PSP lleven a cabo ajustes integrales. Para afrontar los desafíos, estas instituciones deberán adoptar una serie de medidas.

En lo que respecta a la personalización tecnológica, es necesario modernizar los sistemas y procesos para completar las transacciones en 10 segundos y garantizar una disponibilidad continua. La integración fluida de los pagos inmediatos en los sistemas ERP y financieros existentes es tan importante como la implementación de sistemas de detección efectivos capaces de reducir los falsos positivos en los controles de sanciones.

En términos de cumplimiento normativo y seguridad, hace falta introducir controles diarios de la lista de clientes para detectar infracciones de sanciones. Para el éxito de las transacciones en tiempo real, la detección de fraudes y la prevención del blanqueo de dinero deben optimizarse. Además, es necesario implementar el servicio VoP en todas las interfaces entre clientes y bancos.

Los empleados de los bancos y los PSP necesitan una formación exhaustiva sobre el uso eficaz de los nuevos sistemas y procesos. Al mismo tiempo, debe haber una comunicación transparente con los clientes sobre los inminentes cambios y los beneficios de los pagos inmediatos.

Por último, deben desarrollarse modelos de precios transparentes y justos que mantengan la paridad de costes con las transferencias SEPA estándar. También es necesario implementar sistemas de informes detallados para las transacciones en tiempo real.

Si siguen estas recomendaciones de manera consistente, los bancos y los PSP pueden superar los desafíos que plantean las nuevas regulaciones y aprovechar al máximo las oportunidades que presentan los pagos inmediatos, la PSD3 y el PSR.

Conclusión

El futuro de las transacciones de pago se caracterizará por una combinación de innovaciones tecnológicas, nuevos requisitos regulatorios y cambios en las necesidades de los clientes. Los bancos, los PSP y las empresas de fintech se enfrentan a la tarea de dar forma activamente a este cambio para seguir siendo competitivos y cumplir con las exigencias del mercado.

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