Desde tiempos inmemoriales, los acuerdos se han cerrado con un apretón de manos. En la era digital, esto ya no es posible. Sin embargo, la confianza siempre ha sido la base de cualquier transacción comercial. Por desgracia, esta confianza es cada vez más frágil, ya que lo que se conoce como “fraude de identidad sintética” (la creación de identidades falsas) se puede llevar a cabo con poco dinero y esfuerzo, lo que contribuye a la propagación generalizada del fenómeno. Los objetivos más populares de este tipo de fraude son los proveedores de servicios financieros y los bancos, especialmente cuando se trata del onboarding de nuevos clientes. Sin embargo, también se incurren enormes pérdidas en el comercio minorista online: en promedio, alrededor del 3 % de todos los pedidos online se clasifican como fraudes, siendo el robo de identidad uno de los más comunes. Por lo general, los estafadores utilizan una combinación de datos reales y falsos para crear una identidad sintética creíble y lograr su objetivo: hacerse con el dinero de otras personas.
Robo de identidad, un peligro subestimado en el mundo digital
Según un informe de la policía bávara, los daños totales causados por la ciberdelincuencia ascendieron a 18,4 millones de euros en 2023. Solo en Baviera, ese mismo año se registraron alrededor de 13.200 denuncias por robo de cuentas, lo que representa un aumento significativo en comparación con las 8.500 denuncias del año anterior.
Asimismo, se registraron aproximadamente de 14.000 denuncias por apertura de cuentas con datos personales reales robados. En total, el fenómeno del robo de identidad aumentó hasta unas 27.200 denuncias.
Los consumidores son muy conscientes de los peligros del robo de identidad y el fraude en Internet. Por ello, no es de extrañar que esperen que las empresas hagan mayores esfuerzos para proteger sus datos y su identidad. Aunque las medidas de seguridad están ampliamente aceptadas, los consumidores siguen queriendo que los procesos de verificación de la identidad sean sencillos, breves y fluidos. De lo contrario, suelen generar frustración. Esto requiere soluciones de verificación automatizadas que ayuden de manera efectiva a las empresas a identificar a sus clientes y, por un lado, minimicen el riesgo y, por otro, generen confianza entre los clientes sin sobrecargarlos con largos procesos.
Consecuencias de la introducción incorrecta de datos
El inicio de una relación comercial en Internet suele ser una forma de onboarding en la que el cliente revela datos personales. Información como el nombre y los datos de la cuenta son el mínimo para casi cualquier relación comercial online. Por eso, los estafadores suelen empezar, por ejemplo, vinculando el nombre a un número IBAN falso o robado. No siempre tiene que ser con mala intención: a veces también se proporciona información falsa cuando nos equivocamos en una de las 22 cifras de un IBAN u omitimos el último dígito accidentalmente al copiar y pegar. Ambos tipos de información falsa implican un esfuerzo administrativo por parte del acreedor para limitar el daño y, si la información falsa es involuntaria, hay que sumarle el descontento del cliente por no poder completar la transacción.
Uso eficaz de los datos financieros
Los datos financieros de un nuevo cliente son una fuente valiosa para la gestión de riesgos que puede evitar problemas de manera eficaz para ambas partes. Las empresas necesitan tener acceso a esta información para verificar a sus clientes. Para ello, suelen depender de un socio certificado por la Autoridad Federal de Supervisión Financiera (BaFin) que, en primer lugar, permite el acceso a estos datos a través de sus interfaces. Las soluciones de verificación ofrecen todo esto.
Por ejemplo, Financial Ident Verification de Qwist ofrece una protección mejorada contra el robo de identidad y las cuentas falsas. La solución también ayuda a cumplir con los requisitos legales y las obligaciones de cumplimiento. Al automatizar los procesos de verificación, se pueden eliminar las comprobaciones manuales, lo que a su vez ahorra tiempo y recursos.
¿Cómo funciona? Con un servicio de verificación de la identidad, el nombre del usuario final en el sistema se puede comparar fácilmente con el nombre del titular de la cuenta que ha registrado en su banco. Así, las empresas pueden asegurarse de que la persona ha introducido el nombre correcto en su solicitud. Para protegerse contra el fraude, también se puede utilizar el servicio de verificación de cuentas para comprobar si el IBAN proporcionado por un usuario final está realmente a su nombre.
Conclusión: la confianza es buena, pero el control es mejor, incluso en el mundo digital
Recapitulemos: hoy en día, nadie necesita hacer negocios a ciegas. Los datos son un activo extremadamente valioso (y no solo para este propósito). Son el nuevo petróleo y también hay que extraerlos y refinarlos antes de poder usarlos. Para saber con quién están tratando, en primer lugar, las empresas deben obtener los datos financieros de los socios comerciales potenciales, analizarlos y luego utilizarlos para minimizar el riesgo mediante una verificación de identidad. Lo ideal es que todo esto ocurra en tiempo real para evitar esperas y frustraciones por parte de los clientes. Para este fin, los socios idóneos son los proveedores de soluciones de financiación probadas en el mercado, que verifican de forma rápida y fiable la identidad de un nuevo cliente durante el proceso de onboarding en beneficio de ambas partes.
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